Cómo embalar tu paquete

Tu paquete viaja en un vehículo, por calles de verdad, con otros paquetes al lado y a veces encima. Esto es lo que necesita para llegar igual que salió.

La prueba de los tres segundos

Agarrá el paquete cerrado y sacudilo suave. Si algo se mueve adentro, todavía no está listo.

Una caja, no una bolsa

Cualquier cosa que no sea ropa blanda va en caja de cartón. Puede ser usada, mientras esté firme y sin roturas.

Si la caja tiene etiquetas o códigos de un envío anterior, tapalos. Más de un paquete se perdió porque alguien leyó la dirección vieja.

Así no: Bolsa de nylon o sobre de papel para algo que no sea ropa. En el vehículo se apila, y una bolsa no aguanta que le pongan algo encima.

Relleno alrededor de todo

El contenido no tiene que tocar las paredes de la caja. Papel de diario arrugado, burbuja, cartón, lo que tengas — pero que quede apretado.

La caja del tamaño justo es mejor que una grande a medio llenar.

Así no: Una caja grande con el contenido suelto adentro. En cada frenada golpea contra las paredes.

Cinta en todas las aberturas

Cinta de embalar en todas las juntas, arriba y abajo. Las cajas se abren por abajo mucho más seguido de lo que uno cree.

Así no: Una sola tira de cinta en el medio, o cinta de papel. Se abre sola con el movimiento.

Líquidos: envase de fábrica y algo que absorba

Se aceptan líquidos —incluidas bebidas y cosméticos— si vienen en su envase original de fábrica, cerrado, y dentro de una caja.

Poné algo que absorba por si igual se derrama: papel, cartón, tela. Es lo que evita que tu envío arruine los paquetes de al lado — y de eso responde quien despacha.

Una botella de vino en su caja llega bien. Eso es lo que hay que imitar.

Así no: Un envase abierto, una tapa improvisada, o algo trasvasado a otro frasco. Un jugo en vaso de papel con tapa de plástico no viaja, por más corto que sea el trayecto.

Frágiles: uno por uno

Cada pieza envuelta por separado, y ninguna tocando el borde de la caja.

Escribí «FRÁGIL» afuera. No es una garantía, pero cambia cómo lo apoyan.

Así no: Dos vasos envueltos juntos. Se golpean entre ellos.

La etiqueta, pegada y afuera

Imprimí la etiqueta que te da la app y pegala en la caja, en una cara plana y visible.

Es lo que permite saber de quién es el paquete si algún día falla el sistema. Sin etiqueta, un paquete en un estante no es de nadie.

Los límites que no se negocian

La casa postal puede rechazar un paquete si el embalaje no le parece suficiente. No es capricho: si se rompe o se derrama en el camino, arruina también los envíos de otros.

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